‘Nadie puede compartir el sabor de la menta. Colección BilbaoArte Bilduma’
HASTA EL 2 DE FEBRERO. URIBITARTE40
El centro de producción artística del Ayuntamiento de Bilbao, BilbaoArte, presenta hoy una nueva exposición en la Sala URIBITARTE40: Nadie puede compartir el sabor de la menta, Colección BilbaoArte. Firmada por los comisarios Iñigo Villafranca Apesteguia y Lorenzo Galgó, ganadores de la convocatoria de comisariado, reúne un total de nueve obras de artistas de la Colección BilbaoArte: Maider Aldasoro (escultura), Miguel Alejos (vídeo), Gorka Eizagirre (escultura), Usoa Fullaondo (escultura), José Jurado (fotografía), Martí Madaula (instalación), Sofía Montenegro (instalación audiovisual), Milena Rossignoli (escultura) y Ander Pérez Puelles (vídeo). La atmósfera final de la muestra la complementan el diseño gráfico de Mikel Ruiz Pejenaute y el diseño expositivo de Daniel Llaría.
El proyecto expositivo se completa con un programa de visitas guiadas en euskera y castellano, adaptadas a LSE (Lengua de Signos Española), y el Programa Menta, constituido por un Concierto-performance de Puttaneska (de momento) el 13 de diciembre; un Programa experimental de mediación a cargo de Jara Roset, una Presentación del libro editado con motivo del proyecto y una Intervención performativa de Leire Lacunza a lo largo de enero de 2025.
Nadie puede compartir el sabor de la menta es la primera exposición sobre la Colección BilbaoArte producida en el marco de una convocatoria de comisariado con la voluntad de dar visibilidad a los y las artistas presentes en la misma, y ofrecer nuevas lecturas e interpretaciones sobre el imaginario que las obras y los artistas ofrecen en su conjunto. La iniciativa persigue en igual grado la creación una línea de apoyo a los y las profesionales del sector artístico y cultural para el desarrollo de proyectos curatoriales.
NADIE PUEDE COMPARTIR EL SABOR DE LA MENTA
Iñigo Villafranca Apesteguia y Lorenzo Galgó, comisarios seleccionados de esta primera edición, presentan un proyecto expositivo que aborda la complejidad de una colección de arte contemporáneo desde la problemática del nombre y su operatividad como herramienta. Nombrar permite estipular una narrativa estable y una imagen de control sobre los materiales que conforman ese conjunto.
Para ilustrar dicha problemática, la propuesta recurre a la descripción de la menta: una planta aromática, perenne, de tallo fino y erecto, que alcanza los 60 cm de altura y cuyas hojas desprenden un olor particular. La menta es un sabor que cualquiera identifica como fresco y dulce, que produce una sensación de hormigueo en la boca. William Shakespeare, en Romeo y Julieta (1594), también planteó la problemática del nombre al escribir: “lo que llamamos rosa, por cualquier otro nombre olería igual”.
Empleamos el nombre no solo para poder hablar de las cosas, sino también para ejercer un control sobre aquello que necesitamos nombrar. Las palabras generan formas de adhesión con las cualidades de los materiales que designan; en algunas ocasiones las acompañan y, en otras, las niegan, superponen o velan. Si me pregunto ¿a qué se parece la menta? acabaré en un vacío que dirá aquello que la menta ya es: menta. Está claro, no nos sirve cualquier verde para definir el verde “menta”, ni podemos referirnos a su olor sin reconocerlo por sus cualidades propias, por ser “mentolado”. Entonces, ¿cómo compartir las cualidades de la menta sin afectar la manera que nos relacionamos con su ser?, ¿acaso no referir a su nombre nos permitiría degustarla con mayor intensidad?, ¿hace éste nombrar las cosas que prestemos menos atención a sus cualidades específicas?
Cuando nos relacionamos con los materiales que conforman una colección heterogénea como la de BilbaoArte, no podemos discernir temáticas o enfoques. Por el contrario, fijamos la atención en la información escrita sobre los trabajos que reúne; su dimensión, técnica, nombre, autor y fecha de producción. Nadie puede compartir el sabor de la menta entiende la interpretación y la traducción como un acto siempre político en cuanto a lo que oculta y lo que revela.
Nombrar implica participar en una relación de visibilidad determinada. No nos relacionamos de la misma manera con un banco que con una escultura. Al configurarse una colección, las palabras son útiles porque generan taxonomías estancas y un orden para su identificación. Sin embargo, durante las fases de producción y disfrute de lo artístico, esta misma estrategia genera cierta inmovilidad. Nadie puede compartir el sabor de la menta porque es su frescura, es ese color verde claro casi blanco o esa sensación de hormigueo en la boca, lo que ocurre y no otra cosa.
Esta exposición reúne una variedad de formas en que pensar cómo nos relacionamos con los procesos artísticos y con el mundo a través del nombre. La primera aproximación a una exposición tiende a ser en este lugar, en este texto, aquí. Habiendo advertido la peligrosidad de escribir sobre las cosas, nos disponemos precisamente a hacerlo:
Uribitarte Pasealekua, 40. 48009 Bilbao, Bizkaia
664 475 684
De martes a sábado, de 11:00 a 14:00 h. y de 16:00 a 20:00 h. Domingos y festivos, de 11:00 a 14:00 h.
Lunes (incluyendo festivos) y días de montaje entre exposiciones, cerrado